lunes, 7 de junio de 2010

El mercado de trabajo se adelanta a las previsiones del Gobierno.

Como es habitual, las empresas no pueden esperar a las reformas del gobierno y hace tiempo que han comenzado a abrirse cauce a modos diferentes de hacer las cosas. Frente a la discusión sobre el abaratamiento del despido, las empresas han empezado a buscar soluciones alternativas: en muchos casos se ha limitado la plantilla técnica y sea cual sea el tipo de reformas propuestas, está claro que cada vez menos PYMES están dispuestas a volver a arriesgarse en la contratación de personal:

1.- No pueden estar seguros del rendimiento que dará una vez tenga un contrato estable.

2.- La contratación de personal cualificado es cara y no tiene grandes ayudas estatales. Por contra, las ayudas más subvencionadas son las de trabajadores de baja cualificación que termina dando poca rentabilidad a la inversión.

3.- El empresario tiene que asegurar una carga de trabajo que justifique el gasto permanente.

4.- Las subidas salariales de alguna manera se escapan al control del empresario, ya que se ajustan de modo general desde los acuerdos colectivos.

5.- Si las circunstancias aconsejan reducciones de plantilla, se volvería a pasar por la desagradable situación pasada, para volver a empezar con lo mismo.

Ante este planteamiento, cada vez es mayor el número de empresas que externalizan sus trabajos:

1.- El rendimiento es máximo, debido a la elevada competitividad en el sector.

2.- No hay que contemplar contrataciones estables ni gastos permanentes, sino únicamente inversiones puntuales por cada trabajo que sea realmente necesario.

3.- Puesto que cada trabajo se cotiza, se ajustan los precios de modo constante, según la situación del mercado.

4.- Si no se precisan trabajos, no se contratan, por lo que no hay que plantearse problemas con la plantilla.

A todas estas ventajas se suma generalmente el trabajo con profesionales de elevada cualificación, que día a día se alimentan de experiencias en diversos campos y con resultados garantizados.

VECTOR, SERVICIOS DE INGENIERIA MECANICA.

martes, 13 de abril de 2010

La salida de la crisis depende de los ingenieros.


Aunque hay muchos otros factores, no olvidamos nuestra responsabilidad como colectivo del que depende la creatividad de las empresas, el factor que las puede hacer evolucionar más firmemente.

No se puede perder de vista que el ingeniero está en la base del hecho industrial. Es lógico que una vez establecida la industria, son necesarios otros tipos de trabajadores para mantenerla, dar salida a sus productos, dirigirla correctamente, para la fabricación propiamente dicha, etc., pero todo ello no puede hacernos olvidar la razón de ser de la industria: transformar algunos elementos en otros que precisa la sociedad.

Cuando la empresa está en funcionamiento es fácil pensar que se puede prenscindir del ingeniero, porque “ya no hace falta”. No son pocas las empresas que en los últimos años han caído en la tentación de deshacerse del personal técnico, porque han valorado que disponen de un producto estabilizado en el que no pretenden efectuar cambios próximamente y el del ingeniero es uno de los sueldos más elevados. El error no puede ser mayor, porque supone matar a la gallina de los huevos de oro. Muy al contrario, lo que deberían hacer es estudiar si se está sacando el provecho necesario a dicho empleo: si en la empresa no hay nuevos productos pendientes de poderse llevar a cabo, si no se buscan cada día métodos para incrementar la productividad, para abaratar el producto, para darle nuevas aplicaciones... es porque el ingeniero está entretenido en otras funciones que no son las propias y hay que cambiar urgentemente la estrategia de la empresa.

Hemos dicho otras veces que uno de los problemas a los que se enfrentan las empresas de nuestro entorno es la falta de competitividad, originada muchas veces por una historia que ha propiciado el funcionamiento al margen de los técnicos capaces de idear nuevos productos, asegurar el funcionamiento y el desarrollo correcto de los existentes. Ahora es el momento de hacer volver a los ingenieros a su función imprenscindible: crear. No podemos seguir esperando a que la situación vuelva al estado anterior de manera que los productos de nuestras empresas se compren dejando márgenes muy elevados que permiten no afinar en la industrialización, ni podemos seguir lamentándonos porque el mercado no quiere nuestros buenísimos productos y prefiere la baja calidad que de los que nos llegan desde China u otros lugares. No sirve de nada despedir a la mitad de la plantilla sin más, porque la otra mitad terminará por seguir el mismo camino si no se hacen cambios más profundos. Tanto énfasis en la “innovación” hace pensar en novísimos desarrollos o ideas espectaculares y olvidar los pequeños avances necesarios para mantener la industria en su mejor nivel. La crisis exige a los ingenieros una nueva Revolución Industrial, no para conseguir nuevas maravillas, sino para dotarnos de una industria sostenible a nivel global capaz de dar satisfacción a un mercado que no se va a seguir expandiendo como lo había hecho hasta ahora.

VECTOR, Servicios de Ingeniería Mecánica.

martes, 9 de marzo de 2010

¿CUANTO PUEDE DURAR LA CRISIS?

A nadie se le escapa que la situación actual es el principal tema de conversación en numerosas conversaciones que mantenemos muchas empresas diariamente. Es evidente que para nadie es un buen momento y el comentario es inevitable. Y uno de los cambios que hemos notado durante el último año es el punto de vista ante el futuro próximo; lo que hace un año era “nosotros, este año, hemos decidido aguantar sin hacer nuevas inversiones, esperando a que esto pase” ahora es “no sabemos cómo vamos a pasar el año que aún queda de crisis, ¡y a ver cómo salimos...!”. Como ninguno tenemos respuesta a estas preguntas más allá de lo que sirve para pasar un rato mientras tomamos un café, la respuesta a las mismas no sirve para mucho más que para tomarnos el pulso y plantear nuestra propia política a la hora de afrontar los meses que vienen.

Creemos que el límite lo marca cuánto tiempo pueden aguantar las empresas sin invertir y viendo cómo se reducen sus ventas cada mes. Ya se ve que no es suficiente con plantear un ERE y despedir a una parte del personal, porque de esa manera será aguantar para terminar cerrando.

Las empresas invierten por varios motivos: para crecer aumentando la producción, para innovar y desarrollar nuevos productos que vender, para mejorar la productividad o para mantener lo que el tiempo y el uso va deteriorando. Difícilmente en la situación actual una empresa se lanzará a incrementar la producción. También es difícil que se desarrollen nuevos productos, aunque aquí puede estar la clave en cuanto al modo en que unos y otros queden posicionados tras la crisis. En cuanto a las labores de mantenimiento, normalmente se pueden retrasar algún tiempo sin grandes problemas, salvo que la situación llegue a cotas extremas. Sin embargo, es definitivamente el momento de mejorar la productividad, de incorporar los medios necesarios para liberar a los operarios de tareas que pueden automatizarse, mientras éstos se emplean en funciones de mayor especialización, o conseguir reducir el consumo energético, tiempo o materias primas para producir el mismo componente.

Varios de nuestros clientes optaron hace un tiempo por este camino y ya están viendo algunos resultados. Ojalá sean muchos los que siguiendo su ejemplo logren sacar provecho de estos meses.

VECTOR, Servicios de Ingeniería Mecánica.